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Síndromes seudoclínicos con nombre de mujer I y II

Síndromes seudoclínicos con nombre de mujer I y II

En medicina, los epónimos suelen ser un homenaje a la persona —por lo general, un médico— que descubrió la enfermedad; más raramente, un paciente. En el discurso seudocientífico presente en los medios de comunicación y las redes sociales, en cambio, suelen predominar los personajes famosos, ya se trate de figuras mitológicas, literarias o históricas, o bien celebridades de la realeza, la música, el cine o la televisión.

Susana Guerrero, catedrática de lengua española en la Universidad de Málaga, ha investigado el discurso biomédico de divulgación en la prensa digital española e hispanoamericana en busca de síndromes seudoclínicos. Como era de esperar, abundan en él los nombres descriptivos: síndrome de alienación parenteral, de la abeja reina, de la abuela esclava, del agotamiento femenino, del ama de casa, de la cama vacía, de la chica afortunada, de la chica obediente, de la compradora compulsiva, de la enfermera, del espejo retrovisor, de la hija mayor, de la impostora, de la madre helicóptero, de la madre soltera, de la madre tóxica, de la mala madre, de la mamá gallina, de la mamá osa, del momento perfecto, de la mujer esponja, de la mujer felpudo, de la mujer perfecta, del nido vacío, de la niña buena, de la niña-esposa, del patito feo, de la perfeccionista, de la princesa, del reflejo, de la suegra entrometida, de la supermamá… Pero, para su sorpresa, encontró también, en los 238 textos analizados que contenían la palabra ‘síndrome’ (publicados entre 2005 y 2025), más de cincuenta síndromes femeninos bautizados con el nombre propio de alguna mujer. Siguen los diez primeros a modo de muestra, y completo la lista el martes que viene:

síndrome de Afrodita: mujer atractiva y exitosa cuyas expectativas respecto al amor y el miedo al fracaso le impiden establecer relaciones duraderas.

síndrome de Alicia en el País de las Maravillas: trastorno neuropsíquico transitorio caracterizado por distorsiones perceptivas episódicas en el tamaño, forma, distancia o velocidad de objetos y partes del propio cuerpo.

síndrome de Anna Karénina: mujer que renuncia a todo para estar con la persona deseada.

síndrome de Barbie: mujer con miedo irracional al fracaso y a la imperfección.

síndrome de Bridget Jones: mujer que vive obsesionada por encontrar pareja.

síndrome de Casandra: mujer que siente que sus advertencias o sus intuiciones son ignoradas.

síndrome de Cenicienta: mujer que necesita ser protegida por un hombre.

síndrome de Chenoa: 1) mujer emocionalmente destrozada tras una ruptura amorosa; 2) mujer penalizada en sus relaciones amorosas por ser una mujer empoderada.

síndrome de Cleopatra: mujer enérgica y apasionada, inteligente, de apariencia cuidada y sumamente competitiva.

síndrome de doña Florinda: mujer que desprecia a los de su misma clase social por sentirse superior.

síndrome de Florence Nightingale: mujer enamorada de la persona a quien cuida.

síndrome de Fortunata: mujer con dependencia emocional hacia un hombre casado.

síndrome de Jennifer López (o síndrome de JLo): mujer que encadena relaciones tóxicas.

síndrome de Lady Di (o síndrome de Diana): mujer con hipersensibilidad afectiva, necesidad profunda de ser amada, sensación de vacío interior y relaciones conflictivas.

síndrome de Madame Bovary: mujer que sufre un estado de insatisfacción crónica producido por el contraste entre las ilusiones y la realidad.

síndrome de María Antonieta: 1) encanecimiento súbito del cabello debido al estrés; 2) mujer de categoría social elevada que vive desconectada de los problemas reales.

síndrome de Marilyn Monroe: mujer que aparenta una vida feliz y exitosa, pero que en realidad se siente sola, triste y deprimida.

síndrome de Maripili: mujer que se esfuerza por gustar a todo el mundo y que tiene miedo a no ser aceptada o estimada.

síndrome de Matilda: invisibilidad de los logros científicos de las mujeres, cuyo trabajo se atribuye con frecuencia a sus colegas varones. [Por la sufragista y activista estadounidense Matilda Joslyn Gage (1826-1898), quien denunció dicho sesgo en su artículo «Woman as an inventor».]

síndrome de Medea: progenitora que mata a sus hijos con la finalidad de hacer sufrir a su pareja.

síndrome de Penélope: mujer que vive esperando resignada a alguien o algo.

síndrome de Pitufina: única mujer en un grupo profesional o social de predominio masculino abrumador.

síndrome de Rapunzel: trastorno psíquico compulsivo acompañado de tricofagia o ingesta compulsiva de cabello.

síndrome de Rebeca: mujer celosa de las ex parejas de su pareja actual.

síndrome de Superwoman (o de Wonder Woman o de la Mujer Maravilla): mujer que busca la perfección en todos los roles que desempeña.

síndrome de Tinderella: mujer que coquetea virtualmente, pero que evita el encuentro físico e idealiza la relación desde la distancia.

síndrome de Trinity (personaje femenino de Matrix): introducción de un personaje femenino con características que jamás llegan a desarrollarse y que existe únicamente para servir a la trama del protagonista masculino en roles de víctima o interés romántico.

síndrome de Wendy: mujer que siente la necesidad compulsiva de cuidar y satisfacer a su pareja masculina —o, más raramente, otras personas— por miedo al rechazo o abandono.

síndrome de Yentl: invisibilidad médica de las mujeres en los estudios sobre enfermedades cardiovasculares.

Como puede apreciarse, en la inmensa mayoría de los casos no se trata de síndromes psiquiátricos recogidos en el DSM-5 ni la CIE-11, sino más bien constructos psicológicos que reflejan patrones de comportamiento y estereotipos socioculturales, en muchos casos sexistas.